editor@latinonewspaper.net | 15-Jul-2019 09:32:12 pm

El deporte sirve para combatir la depresión. 

La actividad física podría ser una alternativa para mejorar tu estado de ánimo.

Escrito el 19 Jun 2019
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La depresión es un mal silencioso y poco reconocido que afecta al menos a 1 de cada 10 personas.  Es una enfermedad que va más allá de una simple tristeza, y se caracteriza por la permanencia de sentimientos negativos que afectan nuestra vida y nos limitan por largo tiempo.

Comúnmente, la depresión es tratada con terapias psicológicas y fármacos. Sin embargo, se ha descubierto que el ejercicio físico, es un potencial tratamiento para combatir esta enfermedad. 

¿De qué forma puede ayudar el ejercicio? Resulta ser un escape mental. Cuando una persona tiene depresión, la carga de pensamientos negativos y autodestructivos suele ser alta. En este sentido, el ejercicio puede servir para oxigenar tu cuerpo y despejar tu mente. 

Aporta beneficios neuroquímicos. Con la actividad física se liberan de forma natural sustancias químicas como la endorfina, que es la encargada de brindar sensación de bienestar, y también tiene efectos analgésicos, lo que mejorará automáticamente el estado de ánimo. 

Potencial motivador. El lograr hacer actividades que antes se consideraban imposibles debido a la sensación de inmovilidad que causa la depresión, puede ser un gran motivador para querer alcanzar otras metas.

¿Cómo puedo comenzar... y mantenerme motivado? Comenzar una rutina de ejercicios o actividad física regular y mantenerla puede ser difícil. 

Identifica qué disfrutas hacer. Descubre qué tipo de actividad física es más probable que hagas, y piensa cuándo y cómo sería más probable que la lleves a cabo. Por ejemplo, ¿sería más probable que te dediques a la jardinería por la noche, que comiences el día con un trote, o que pasees en bicicleta o juegues al básquetbol con tus hijos después de la escuela? Haz algo que disfrutes para que puedas cumplirlo. 

Fija metas razonables. Tu objetivo no tiene que ser caminar durante una hora cincos días por semana. Piensa de forma realista acerca de lo que puedes hacer y comienza progresivamente. Ajusta el plan a tus propias necesidades y capacidades, en lugar de fijar pautas poco realistas y que, probablemente, no cumplas. 

No pienses en el ejercicio o en la actividad física como si fuera una tarea. Si ejercitarse es solo otro «deber» en tu vida que piensas que no cumples, lo asociarás al fracaso. En cambio, piensa en tu plan de ejercicio o de actividad física del mismo modo que piensas en tus sesiones de terapia o tus medicamentos: como una de las herramientas que te ayudan a mejorar. 

Analiza tus obstáculos. Descubre qué te impide estar activo físicamente o ejercitarte. Por ejemplo, si te sientes avergonzado, quizá desees hacer ejercicio en casa. Si cumples objetivos mejor con un compañero, busca a un amigo para hacer ejercicio o a alguien que disfrute las mismas actividades que tú. Si no tienes dinero para gastar en un equipo para hacer ejercicio, haz algo gratuito, como caminar en forma regular. Si piensas en lo que te impide estar activo físicamente o ejercitarte, es probable que puedas encontrar una solución alternativa.
Stefania Benavides

Wilfredo Leon
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