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Borinqueneers: los soldados puertorriqueños discriminados que reciben la Medalla de Honor

El Regimiento 65 de Infantería representa tal vez la última huella de la segregación racial que enfrentaron las minorías en las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Escrito el 13 Abr 2016
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Cuando estalló la Guerra de Corea en 1950, el coronel William W. Harris sintió disgusto con la responsabilidad que le otorgó el ejército estadounidense: liderar a los soldados puertorriqueños del Regimiento 65 de Infantería.

A Harris, un veterano estadounidense, le tocaba ponerse al frente de la última unidad segregada de hispanos en las fuerzas armadas de Estados Unidos. Pero para él quedaba algo claro: los puertorriqueños no serían buenos soldados de combate.

"Mis contemporáneos se sentían así", confesó el coronel y comandante del regimiento boricua, según muestran los archivos del Congreso. "Honestamente debo admitir que yo tenía el mismo sentimiento (...) de que el puertorriqueño sería un soldado de ron y Coca Cola".

Ese comentario da una idea sobre la dura discriminación racial que enfrentaron los soldados boricuas de parte de sus compañeros y oficiales, quienes los mandaban a usar duchas distintas a las de los soldados "continentales" y les amenazaban con llevarlos al tribunal militar si hablaban español.

Aún así, los miles de puertorriqueños que formaron parte del regimiento, y que pasarán a la historia como "Los Borinqueneers", sirvieron valientemente junto a sus compañeros del resto de Estados Unidos. Ayudaron a vencer fuerzas chinas en varias operaciones; recuperaron territorios en Corea del Sur; y fueron condecorados con 10 Cruces por Servicio Distinguido, 250 Estrellas Plateadas, más de 600 Estrellas de Bronce y más de 2,700 Corazones Púrpuras.

En reconocimiento de "su servicio militar pionero, su devoción a su labor y los muchos actos de valentía en respuesta a la adversidad", los Borinqueneers recibirán este miércoles la más alta condecoración que otorga el Congreso de Estados Unidos: la Medalla Congresional de Honor, una que han esperado por más de seis décadas.

Discriminados por sus compañeros


Los Borinqueneers representan tal vez la última huella de la segregación racial que sufrieron las minorías que se unieron históricamente a las fuerzas armadas de Estados Unidos.

En 1948, el presidente Harry S. Truman ya había ordenado que no se discriminara por raza o color de piel en las fuerzas armadas. Pero esa política de igualdad no había terminado de ser implementada cuando, dos años después, se envió a los Borinqueneers a la Guerra de Corea.

Cada soldado de los Borinqueneers carga una historia de lo difícil que es ir a la guerra: Rafael Ríos recuerda cuando el jeep en el que iba a buscar medicinas pisó una mina y se volcó, hiriendo a todos adentro. Juan Reyes Báez aún vive con la herida que le causó un fragmento de artillerías al perforarle las piernas, mientras el ejército chino bombardeaba su campamento. Federico Simmons cuenta cómo arriesgaba su vida en el tope de las lomas de Corea del Sur, desde donde avisaba a sus compañeros si venía el enemigo.

Estos cuentos habían pasado casi desapercibidos por 65 años, notas al margen en la historia bélica de Estados Unidos y su batalla ideológica contra el comunismo en tierras internacionales.

Pasaban las décadas, y los Borinqueneers veían como otros grupos segregados y condecorados, como los pilotos afroamericanos Tuskegee Airmen, recibían sus honores antes que ellos. Un campo de golf reemplazó la histórica estación de tren en San Juan de donde salieron a pelear en nombre de Estados Unidos. Y los esfuerzos por reconocer sus sacrificios no daban fruto.

Eso cambió en el verano de 2014, cuando el presidente Barack Obama firmó finalmente en Washington la orden que les daría la Medalla de Honor.

"Tenemos la pluma con la que el presidente firmó la orden", contó entonces Miguel Piñeiro, quien asistió a la ceremonia. "Diez veces firmó".

Jóvenes peleando por sus vidas


Muchos de los miembros del regimiento boricua eran adolescentes cuando salieron de la isla caribeña a pelear en el ejército.

Uno fue Rafael Gómez Hernández, quien se acababa de graduar de la escuela secundaria cuando fue voluntariamente al fuerte Buchanan, en San Juan, para tomar un examen de aptitud. Él esperaba calificar para asistir a la escuela de oficiales del ejército estadounidense en Panamá. Pero cinco días más tarde, las fuerzas armadas de Corea del Norte invadieron Corea del Sur, y Gómez Hernández partió de la isla con decenas de compañeros boricuas que también se acababan de inscribir.

"Antes de eso no sabíamos disparar un arma", cuenta. "Pero con los dos meses (de entrenamiento básico en Panamá) nos enseñaron a disparar de todo".

Tras varios meses demostrando su capacidad en el campo de guerra, los Borinqueneers impresionaron incluso a Douglas MacArthur, un reconocido general que lideró al ejército estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, y que en ese entonces estaba a cargo de las fuerzas multinacionales de las Naciones Unidas en Corea.

MacArthur escribió en febrero de 1951: "Los puertorriqueños que conforman los rangos de la valiente 65 de Infantería en los campos de batalla en Corea, a través de su valentía, determinación y su voluntad resoluta a la victoria, han dado testamento diario de su lealtad invencible a Estados Unidos (...) Están dejando un récord destacado de logros en batalla y estoy orgulloso de tenerlos en este comando. Desearía que tuviéramos muchos más (soldados) como ellos".

Los boricuas al final impresionaron al mismo comandante Harris, quien se dio cuenta de que no eran soldados de ron y Coca Cola.

"Ningún grupo étnico tiene un mayor orgullo en sí mismo y en su herencia que los puertorriqueños", opinó eventualmente Harris. "No he encontrado alguno otro que esté más dedicado y entregado a apoyar los principios democráticos que Estados Unidos simboliza".

La ceremonia de honor para los Borinqueneers será hoy,  miércoles, 13 de abril, a las 3 de la tarde.

Las historias y expresiones en esta nota de los Borinqueneers están basadas en entrevistas hechas en Puerto Rico en 2014 por Maye Primera.
Univision

Wilfredo Leon
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