editor@latinonewspaper.net | 18-Jun-2019 10:02:23 am

Columnista: Oscar Müller Creel

Penny Lane o la esquina de mi barrio

El video que circula en redes sociales me gustó mucho. En él aparecen James Corden, protagonista del programa humorístico The Late Late Show, de la cadena CBS, y Paul McCartney, quienes suben a un vehículo y cantan juntos “Penny Lane”, la canción que tanto disfruté en mi adolescencia. En ella se describe ese espacio urbano en el que el músico inglés vivió de joven. Es una canción de crónica descriptiva con el toque propio de su autor que revela su idiosincrasia.

La película “La esquina de mi barrio” fue filmada 10 años antes que McCartney compusiera la canción referida, este filme se basa en una canción del autor mexicano Salvador “Chava” Flores Rivera, en la que describe uno de los espacios urbanos de la ciudad de México en que le tocó vivir y, viendo el video antes mencionado, no pude dejar de acordarme de esta otra canción y la diferente forma de describir que se observa entre una y otra melodía.

La letra de “Penny Lane” menciona a una peluquería en donde se exhiben fotografías de las cabezas que han sido tratadas ahí. Esta referencia se hace debido a que durante mucho tiempo en el escaparate de dicho negocio se exhibió una fotografía de John Lennon simulando cortarle el cabello a McCartney, pero creo que también lleva cierta consonancia con la rebeldía de la juventud de los años 60 a la que ellos pertenecieron, que se dejaban el cabello largo en señal de protesta.

Esto se fortalece si consideramos que en la canción se hace referencia a dos individuos de clase social distinta: un banquero y un bombero. Del primero menciona que los niños a sus espaldas se ríen de él y que cuando llueve a cántaros, no se altera; del segundo dice que tiene en su bolsillo una fotografía de la reina, lo que implica la institucionalidad de la clase media inglesa, y las referencias al reloj de arena que lleva en sus manos y la pulcritud de la bombera a su cargo, lleva a resaltar las virtudes de puntualidad y limpieza en la gente común de Inglaterra. También se hace referencia a la guapa florista que vende su producto tras una marquesina y el estribillo menciona cómo ese espacio urbano llega a quien lo vive a través de los ojos y los oídos.

“Chava” Flores describe también el espacio urbano que le tocó vivir, pero no lo hace con esa simpleza y flema de los ingleses, sino que su canción se impregna de picardía que describe, en ocasiones en forma sarcástica, las vicisitudes de un barrio en la ciudad de México.

Así detalla una tienda con un nombre que indica la abstracción de la realidad de una sociedad que vive pensando en lo que pudiera ser, pues el nombre del negocio es “La ilusión del porvenir”, al lado se encuentra “La fonda” que es propiedad de Rosenda quien los domingos se da el lujo de “echarle ajonjolí al mole”, expresión que critica la actitud de la clase media mexicana de presumir frente a los demás lo que no se tiene.

La abnegación de la madre y el desapego del padre, se reflejan en la descripción, que menciona a la botica la aspirina, a la que acude su mamá para comprar medicinas y al lado de la cual se encuentra la cantina “Mi oficina”, donde cura sus dolencias (la cruda) su papá.

La admiración que se tiene por el matón del barrio se describe cuando menciona que en un lugar vende el pan “La Cucaracha”, apodo que sin duda hace referencia al color de la piel de la panadera que se ubica junto a las persianas del billar, donde llega “El Tarifa” en su “carcacha”; el apodo propio de un sujeto bravo de barrio y la referencia a que poseía un coche, demuestran la admiración que le tenían los niños y jóvenes del lugar. Pero la canción también lleva una crítica de fina sátira hacia la mal vivencia cuando menciona al farol que “ayer brilló como un lucero” al que “quebraron y se echaron a correr”.

La interiorización de esas vivencias, a través de los sentidos, se describe en forma semejante a la canción de McCartney, cuando se refiere a la risa, el bullicio y el esplendor de la “esquina de mi barrio”.

En fin, dos melodías de dos grandes de la música, que describen sus experiencias en los espacios urbanos que les tocó vivir, distintas, sin lugar a duda, pero con aspectos comunes que nos llevan a la conclusión, que, a la postre, todas las culturas tenemos algo que aportar a las otras.

Crédito de la imagen destacada: Los beatles y masalla.

 

 

Escrito el 2019-05-25 18:46:50
Oscar Müller Creel

Oscar Müller Creel

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