editor@latinonewspaper.net | 24-Nov-2020 12:49:01 am

COMENZÓ LA DISTRIBUCIÓN DE AYUDA EN CHILE

Damnificados se quejan de la lentitud

CONCEPCION - Tres días después del sismo que azotó el centro y sur de Chile la ayuda empezó a ser distribuida en las zonas más afectadas con una enorme cautela para evitar los saqueos que se han sucedido en las últimas horas.

Tal y como anunció la alcaldesa de Concepción, Jacqueline van Rysselberghe, el martes comenzaron a repartirse productos básicos de supervivencia casa por casa y con una fuerte protección militar, para evitar que los camiones sean también asaltados.

Dos voluntarias de la ciudad, la tercera del país y una de las más castigadas por el terremoto, aseguraron que los camiones iniciaron hoy el reparto de alimentos en puntos específicos, como las comunas de Arauco y Chiguayante, ubicadas en la provincia de Concepción, epicentro de la tragedia.

Sin embargo, los damnificados se quejan de que las bolsas y cajas con víveres procedentes de Santiago llegan tarde a Concepción, 515 kilómetros al sur, y además son distribuidas de forma aislada.

El suministro de agua potable está siendo restablecido parcial y lentamente, lo mismo que la energía eléctrica, que llega a "sectores muy específicos de la zona", informaron de un cuerpo de bomberos de Concepción.

Esto se debe, en gran medida, a que son muy pocos los lugares donde las cañerías y los postes de electricidad no se han visto dañados por el terremoto.

Además, las autoridades explicaron que en otros casos no están restableciendo el servicio por miedo a que se produzcan cortocircuitos o fugas de gas que causen nuevos desastres.

Pero, a pesar de que la ayuda humanitaria y los servicios básicos llegan a cuentagotas, en Concepción se va restableciendo la calma.

La extensión del toque de queda a dieciocho horas ha sido aplaudida por la mayoría de los ciudadanos, para quienes el aumento la presencia militar (hasta 15 mil elementos en toda la zona) es la única manera de frenar los actos vandálicos y restablecer el orden público.

"El toque de queda ha sido una medida muy efectiva, todos estamos satisfechos con eso", explicó Hernán, un hombre de 52 años que vive en el centro de la ciudad.

Es lo mismo que opina Joel Paz, de 47 años, para quien "el hecho de que los militares estén en las calles ayuda mucho" a una proceso de reconstrucción "que se llevará un buen tiempo".

Pero después de formar largas colas y esperar durante horas para conseguir combustible o víveres, muchos vuelven a sus maltrechas casas con las manos vacías.

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