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El déjà vu del debate migratorio

Escrito el 22 Feb 2021
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El déjà vu del debate migratorio

Maribel Hastings y David Torres

Llevamos más de tres décadas siguiendo los debates migratorios en Estados Unidos con sus triunfos, fracasos, promesas y la eterna espera de una solución humana y justa.

Ahora nos encaminamos hacia otro de esos debates. Pero este es especial por tratarse de un esfuerzo tras el fin de la presidencia de Donald Trump, una de las más antiinmigrantes en la historia de esta nación.

Sin embargo, en este nuevo esfuerzo en la presidencia de Joe Biden resurgen los mismos y cansados viejos argumentos, particularmente de la oposición republicana, sobre “amnistías” y premios a la “ilegalidad”.

Y del bando demócrata comienzan a escucharse también sus mismos “argumentos”: no se puede todo a la vez, hay que ir por partes, tenemos mayorías en el Congreso, pero son estrechas y necesitamos republicanos, etc. Por otra parte, están los grupos de presión, los antiinmigrantes y los pro inmigrantes. Y en esas circunstancias aún nos encontramos, en pleno Siglo XXI.

¿No es tiempo ya de cambiar de perspectiva y poner los pies en la tierra en función de los múltiples beneficios para este país de inmigrantes de contar con un segmento de población que ha hecho todo por integrarse y adaptarse, contribuyendo sin rechistar al engrandecimiento de esta nación?

Por su parte, los demócratas tienen que asumir que controlan el Congreso y la Casa Blanca. Pero como en oportunidades previas, parecen no saber utilizar el poder ni el mandato para impulsar causas justas.

Ya no hay tiempo para esos titubeos ni cálculos partidistas: la madurez política de los inmigrantes es un hecho en este siglo, y esa nueva categoría de análisis tiene que servir de base para empezar a cumplir. Ahora sí. Ganaron. Asuman su poder.

Sean creativos. Impulsen medidas beneficiosas para la comunidad inmigrante y, por ende, para el país. Las aportaciones y los beneficios de la inmigración son harto conocidos. Son demasiados años de promesas incumplidas —o cumplidas a medias—, y de señalar a los republicanos como culpables de la inacción. Sí, lo han sido, pero eso no es excusa. No pueden ponerse al mismo nivel de sus rivales. Supérenlos con medidas históricas que abran un nuevo sendero que reivindique lo mejor de la condición humana.

En otras palabras, en elección tras elección las comunidades de color han dado la cara y los han catapultado al triunfo. Es hora de compensar tanto apoyo, tanta espera y tanta paciencia. Recuerden: la última amnistía fue hace 35 años.

Por su parte, las organizaciones pro inmigrantes deben centrar y unificar sus esfuerzos en lograr que esas promesas esta vez realmente se cumplan dejando de lado los diferendos que puedan tener. Las estrategias se ajustan según las necesidades a la mano. No siempre los planetas se alinean, y ha quedado probado en la historia reciente que aunque los demócratas controlen la Casa Blanca y ambas cámaras del Congreso, la reforma migratoria no siempre ha salido beneficiada. Al contrario. Ocurrió con Barack Obama. Y luego llegó Trump.

De manera que hay que aprovechar el momento favorable y presionar, presionar, presionar para que este déjà vu del debate migratorio tenga un final diferente y, ahora sí, feliz.

David Torres

America's Voice en Español


Maribel Hastings y David Torres

Llevamos más de tres décadas siguiendo los debates migratorios en Estados Unidos con sus triunfos, fracasos, promesas y la eterna espera de una solución humana y justa.

Ahora nos encaminamos hacia otro de esos debates. Pero este es especial por tratarse de un esfuerzo tras el fin de la presidencia de Donald Trump, una de las más antiinmigrantes en la historia de esta nación.

Sin embargo, en este nuevo esfuerzo en la presidencia de Joe Biden resurgen los mismos y cansados viejos argumentos, particularmente de la oposición republicana, sobre “amnistías” y premios a la “ilegalidad”.

Y del bando demócrata comienzan a escucharse también sus mismos “argumentos”: no se puede todo a la vez, hay que ir por partes, tenemos mayorías en el Congreso, pero son estrechas y necesitamos republicanos, etc. Por otra parte, están los grupos de presión, los antiinmigrantes y los pro inmigrantes. Y en esas circunstancias aún nos encontramos, en pleno Siglo XXI.

¿No es tiempo ya de cambiar de perspectiva y poner los pies en la tierra en función de los múltiples beneficios para este país de inmigrantes de contar con un segmento de población que ha hecho todo por integrarse y adaptarse, contribuyendo sin rechistar al engrandecimiento de esta nación?

Por su parte, los demócratas tienen que asumir que controlan el Congreso y la Casa Blanca. Pero como en oportunidades previas, parecen no saber utilizar el poder ni el mandato para impulsar causas justas.

Ya no hay tiempo para esos titubeos ni cálculos partidistas: la madurez política de los inmigrantes es un hecho en este siglo, y esa nueva categoría de análisis tiene que servir de base para empezar a cumplir. Ahora sí. Ganaron. Asuman su poder.

Sean creativos. Impulsen medidas beneficiosas para la comunidad inmigrante y, por ende, para el país. Las aportaciones y los beneficios de la inmigración son harto conocidos. Son demasiados años de promesas incumplidas —o cumplidas a medias—, y de señalar a los republicanos como culpables de la inacción. Sí, lo han sido, pero eso no es excusa. No pueden ponerse al mismo nivel de sus rivales. Supérenlos con medidas históricas que abran un nuevo sendero que reivindique lo mejor de la condición humana.

En otras palabras, en elección tras elección las comunidades de color han dado la cara y los han catapultado al triunfo. Es hora de compensar tanto apoyo, tanta espera y tanta paciencia. Recuerden: la última amnistía fue hace 35 años.

Por su parte, las organizaciones pro inmigrantes deben centrar y unificar sus esfuerzos en lograr que esas promesas esta vez realmente se cumplan dejando de lado los diferendos que puedan tener. Las estrategias se ajustan según las necesidades a la mano. No siempre los planetas se alinean, y ha quedado probado en la historia reciente que aunque los demócratas controlen la Casa Blanca y ambas cámaras del Congreso, la reforma migratoria no siempre ha salido beneficiada. Al contrario. Ocurrió con Barack Obama. Y luego llegó Trump.

De manera que hay que aprovechar el momento favorable y presionar, presionar, presionar para que este déjà vu del debate migratorio tenga un final diferente y, ahora sí, feliz.

David Torres

America's Voice en Español
Maribel Hastings y David Torres
wleon@latinonewspaper.net

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