EL DIFÍCIL CAMINO DEL ASILO POLÍTICO

DEBE PROBAR QUE REALMENTE ESTÁ EN PELIGRO

Greenville, SC.- “Estoy acá más de 6 años. Mi esposo trabajaba en un banco, en Colombia, como jefe de seguridad. Ese banco fue asaltado en varias ocasiones y era a mi esposo a quien agarraban para abrir” cuenta Julieta Joya, natural de Colombia.

Mi esposo en una oportunidad pudo reconocer a los asaltantes, que resultaron ser de la guerrilla. Ahí empezó nuestro calvario, continúa.

Hubo varios problemas de persecución y largo sufrimiento, así, pidieron asilo político en la embajada de Estados Unidos en Colombia y se lo dieron inmediatamente.

“Pero acá, ese es un proceso muy largo de varios años, claro que nos dieron social a todos, permiso de trabajo, pero la cita recién era para septiembre de este año”.

A esa cita, ellos no piensan ir. La razón: el padre, que es el titular de la petición, decidió regresar a Colombia, porque extrañaba demasiado, Al hacerlo, malogró la situación de todos los integrantes de la familia. Hoy, todos enfrentan acá, una orden de deportación.

Joya, tiene 4 hijos, en edades entre 14 y 20 años. Ellos perdieron la casa propia, tuvieron que reducirse a un departamento en Simpsonville. “Lo más triste es que mi esposo me dice que tiene miedo de estar allá, que quiere regresar, pero ya no puede”.

Nos toca correr el riesgo que nos saquen, pero yo no pienso exponer a mi familia en Colombia, no más. dijo.

Otro es el caso de Miguel Campodónico, quien tiene ocho años viviendo en Greenville.

“Toda mi familia es perseguida política. La guerrilla mató a mis dos hermanos, por eso casi todos estamos acá” dice enseñando las casas donde viven sus familiares en Taylors.

“Lo triste es que luego de 8 años, inmigración nos dice que nos niega el asilo y nos tenemos que devolver a nuestro país”.

Ese asilo que les fue otorgados a sus hermanos, se lo niegan a ellos, teniendo los mismos motivos.

A veces no entiendo que es el asilo político para ellos. Como nos regresamos si mis hijos, tienen sus vidas hechas acá, dice Campodónico.

El asilo político es un beneficio humanitario e internacional. EEUU, está comprometido con una ley de asilo escrita en 1980, pero también con convenciones y protocolos internacionales para proteger a esos que tienen un verdadero temor de persecución en su país de origen.

Ese temor tiene que estar basado en: Opinión política, religión, raza, membresía en un grupo social que es perseguido, nacionalidad.

No se puede decir por ejemplo que no quiere regresar a su país, porque hay mucha delincuencia. Hay que demostrar persecución por una de esas razones y hay que presentar evidencias muy claras y contundentes.

Por Rossy Bedoya, Reportera

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