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“EL EMBAJADOR DE CRISTO”

RECONCILIACIÓN CON DIOS

Escrito el 10 Dic 2009
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Cuando niños, cuantas veces no tuvimos que pedir perdón a nuestros padres, porque los hacíamos enojar. Y después de recibir un castigo, íbamos a ellos con una voz temerosa y suave a pedir perdón, tratando de reconciliarnos con ellos. Lo hacíamos porque teníamos necesidad de su perdón para poder seguir disfrutando de los beneficios de hijos.

A menudo así sucede con Dios, cuando nos portamos mal y lo desobedecemos. Nos vamos a la intimidad y le pedimos perdón, esperando que ÉL nos continúe bendiciendo, que todo siga como antes y después de hacer eso nos sentimos a gusto.

Pero si Dios es bueno porque necesitamos reconciliarnos. Claro que El es bueno, pero eso no significa que lo malo que hacemos le agrada. Lo que quizás no nos preguntamos es cómo se efectuó por primera vez esa reconciliación. Ahora lo veremos, puesto que el hombre pecó, era necesario que hubiera una reconciliación con nuestro Padre. Esto significa en otras palabras que estábamos lejos o apartados de Él.

El ya hizo su parte al darnos a su hijo unigénito para que muriera en la cruz. Y por la sangre de Cristo es que se llevó a cabo la reconciliación como lo dice Efesios 2:13 pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

Obviamente cuando nos alejamos de

Dios nos volvemos también sus enemigos. En la carta a los Romanos 5:10 declara que si siendo enemigos, fuimos reconciliados por Dios por la muerte de su Hijo.

Ya hablamos de cómo se efectuó la reconciliación con Dios, pero ahora necesitamos saber que ganamos al reconciliarnos.

Primero: tenemos nuevamente acceso a Dios como afirma Efesios 2:18 porque por medio de Él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

Segundo: tenemos paz con Dios. Así lo dice Romanos 5:1 …tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Tercero: ya no hay división entre judíos y gentiles. Cristo murió no solo por su pueblo escogido que es Israel, sino también por todos los demás pueblos de la tierra.

Así como con nuestros padres terrenales buscamos de su perdón, necesitamos también buscar el perdón de Dios para poder nuevamente ser amigos de Él y recibir acá en la tierra las bendiciones que tiene para sus hijos.

El desea nuevamente darnos su amistad y paternidad, lo único que necesitamos es acercarnos a Dios con un corazón humilde y arrepentido. Tomemos la decisión de estar nuevamente cerca de Papito Dios para siempre.

Si desea puede contactarme al (864) 303-6061 o por e-mail gold001999@hotmail.com

Por: Ángel Moyaho

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