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El plan de estímulo de Biden incluye una reforma fundamental para reforzar Obamacare

Escrito el 04 Mar 2021
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El plan de estímulo de Biden incluye una reforma fundamental para reforzar Obamacare


El plan de estímulo económico contra la crisis del coronavirus de 1.9 billones de dólares que aprobó la Cámara de Representantes el sábado incluye los cambios más relevantes en la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio en más de una década, y podría preparar el escenario para una revisión más amplia de este programa de atención médica, conocido también como Obamacare.

Pero no se sorprenda si no ha oído hablar mucho de él porque las reformas, que amplían temporalmente los subsidios para comprar seguros y ponerlos a disposición de personas de todo tipo de ingresos, han recibido poca atención. Ahora serán examinados en el Senado para su aprobación definitiva.

Para los demócratas, que pasaron el año pasado debatiendo si aprobar un sistema de pagador único, los cambios no son controvertidos y, por lo tanto, se discuten menos que otras medidas del proyecto de ley.

Los republicanos, que han minimizado cada vez más su oposición a Obamacare, han hecho poca mención a estos cambios en sus mensajes contra el proyecto de ley.

Y la industria, que invirtió decenas de millones de dólares en anuncios y campañas de presión contra propuestas anteriores de atención médica demócratas, está vez han mostrado su apoyo en gran medida.

"Estos cambios del Obamacare han pasado desapercibidos y no atrajeron una gran oposición de los republicanos", señaló Larry Levitt, vicepresidente de políticas de salud de Kaiser Family Foundation, una organización de investigación de políticas de salud sin fines de lucro.

La reforma más importante aborda una de las quejas más persistentes sobre la ley entre clientes y políticos: primas altísimas para las personas que no califican para créditos fiscales federales para ayudar a pagarlos.

 

Pedro Rojas sostiene un cartel que dirige a las personas a una compañía de seguros donde pueden inscribirse en la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, conocida como Obamacare, antes de la fecha límite del 15 de febrero, el 5 de febrero de 2015 en Miami, Florida.

Los créditos fiscales pueden ser de gran ayuda para quienes califican. En muchos casos, es posible encontrar un plan sin primas. Pero todos los que ganan más del 400% sobre el umbral de pobreza federal (51,520 dólares anuales por persona) caen por un "acantilado de subsidios" y tienen que pagar el precio completo. Las primas varían ampliamente según los costes de atención médica locales y, a menudo, los planes son tan caros que los clientes renuncian al seguro.

Durante los próximos dos años, el plan de rescate ampliaría los créditos fiscales a las personas con mayores ingresos y limitaría la prima máxima que se espera que cualquiera pague al 8.5% de sus ingresos.

También impulsaría los créditos fiscales en los ingresos más bajos: se esperaría que las personas que ganan menos del 150% sobre el umbral de pobreza federal (19,320 dólares anuales por persona) paguen cero dólares en primas por un plan de referencia, por ejemplo.

Para aquellos con ingresos más bajos, el proyecto de ley impulsaría los incentivos para que los estados expandan el programa de seguros Medicaid al hacer que el Gobierno federal pague la cuenta de los nuevos beneficiarios. Doce estados, incluidos Florida, Georgia y Texas, se han negado a aceptar dinero de Medicaid a través del Obamacare. No está claro si el proyecto de ley afectaría sus cálculos.

Los cambios, que serían temporales, reflejan la agenda de atención médica de Joe Biden de la campaña presidencial, y se espera que los demócratas intenten establecerlos de manera permanente en el futuro.

Pero también son metas políticas asequibles. A diferencia de otras reformas del sistema de salud, hay pocos perdedores obvios más allá de los opositores preocupados por aumentar el déficit.

La Cámara de Comercio y los principales grupos de presión que representan a aseguradoras, hospitales y médicos han respaldado las medidas, que inyectarían más dinero al sistema sin pedirles que reduzcan costes o paguen nuevos impuestos.

"La industria ha apoyado las disposiciones de cobertura del Obamacare en el proyecto de ley de ayuda por la crisis de la pandemia", afirmó en un correo electrónico Sabrina Corlette, codirectora del Centro de Reformas del Seguro Médico de la Universidad de Georgetown.

Brian Blase, miembro del Consejo Económico Nacional en la Administración de Donald Trump, describió el enfoque demócrata como "hablar sobre lo malvadas que son las compañías de seguros de salud mientras continúan canalizándoles dinero".

La Oficina de Presupuesto del Congreso, que no es partidista, estima que los subsidios adicionales supondría 34,000 millones y que asegurarían a 1.3 millones de personas más para el próximo año.

Aunque algunos políticos conservadores como Blase han criticado la propuesta por su coste, los republicanos del Congreso parecen menos seguros de cómo enviar un mensaje en su contra.

El líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, republicano por California, nunca lo mencionó en su discurso en el que se opuso a la legislación de ayuda, centrándose en cambio en otros elementos del proyecto de ley de 1.9 billones.

Muchos republicanos enfrentaron ataques en 2018 y 2020 por su oposición al Obamacare, y el partido ha girado en gran medida para atacar "Medicare para todos", incluso cuando la Corte Suprema considera una demanda liderada por republicanos para revocar Obamacare.

Pero la distensión entre demócratas, republicanos y las grandes empresas puede que no dure mucho.

Los demócratas ya están discutiendo la creación de una opción de seguro público que competiría con las aseguradoras privadas en un futuro proyecto de ley. También hay un impulso para permitir que algunos estadounidenses mayores accedan el Medicare tradicional.

Los marcos de opciones públicas anteriores han exigido reembolsar a los médicos y hospitales a tasas vinculadas a Medicare, que tienden a ser mucho más bajas de lo que paga el seguro privado. Los defensores argumentan que eso presionaría tanto a las aseguradoras como a los proveedores a bajar los precios. Las encuestas han revelado durante mucho tiempo un amplio apoyo bipartidista por la idea, y Biden ha pedido tanto una opción pública como la reducción de la edad de acceso a Medicare a 60.

Pero trasladar a más personas a planes gubernamentales probablemente signifique menos dinero para médicos, hospitales y especialistas. Aunque algunas versiones propuestas ajustarían las tarifas un poco al alza para facilitar la transición, una coalición de grupos de la industria sanitaria gastó mucho en anuncios que se oponían a una opción pública el año pasado y es probable que vuelvan a hacer lo mismo. Los republicanos, que han mostrado poco entusiasmo por la idea, seguramente seguirán su ejemplo.

"La industria sanitaria lucharía contra una opción pública con todo lo que tiene", afirmó Levitt

 

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