Empoderar a las niñas

Erradicar la violencia contra las mujeres desde la infancia, empoderar niñas y educarlas libres de alcanzar su máximo potencial es tarea de todos.

Escrito el 01 Oct 2018
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Cuando se es mujer, se siente las múltiples expectativas que impone la sociedad al sexo femenino desde muy temprana edad. Se espera que las niñas sean estudiosas, atractivas, inteligentes y que desarrollen otras tantas cualidades que se ven moldeadas por las convenciones y los determinantes sociales.
Sin embargo, aunque las mujeres han alcanzado variados hitos a través de la historia, todavía se encuentran en desventaja y su éxito requiere un camino más complicado.
Formar una niña empoderada requiere cimentar valores de igualdad de oportunidades y derechos. Es enseñarle a no hacer daño a los demás, sin distinción de género. Y, sobre todo, es demostrarle que ella es única, responsable de sus decisiones y dueña de su cuerpo.
Para ello, “es muy importante transmitirle seguridad y confianza en sí misma”, señala Cecilia Bandín, psicóloga y terapeuta familiar. Empoderar es dotar a una persona de herramientas para aumentar su fortaleza, mejorar sus capacidades y acrecentar su potencial con el objetivo de que pueda optimizar su situación social, política, económica, psicológica o espiritual.
El primer paso es enseñarle que no hay imposibles. Por tanto impulsa sus capacidades, inteligencia y fortalezas que le darán autoestima, autosuficiencia y conciencia de su valía.
Para ello hay que motivarla a realizar actividades de su agrado. “Si le gusta el karate hay que motivarla a que lo practique, sin reproches”, detalla Bandín. Si la niña se siente bien haciendo lo que le gusta estará conforme consigo misma, lo que nutre su autoestima; esto a su vez le ayuda a afrontar, sin miedo, obstáculos.
La psicóloga aconseja no comparar con otras niñas. “A veces, los padres le dicen: ‘Deberías portarte como tu prima,’ ‘mira cómo tu amiguita hace sus tareas’; esto la desmotiva y vulnera su autoconfianza, pues imitará a las demás”, algo que puede hacer que caiga en estereotipos o rebeldías.
El segundo punto es resaltar la importancia y participación de la mujer en la sociedad. Menciona a aquellas que fueron o son grandes científicas, políticas, empresarias o que son influyentes en el mundo.
El tercer paso está relacionado con la pertenencia de su cuerpo. Bandín dice que es importante inculcar en la niña que ella es la dueña de su cuerpo y que nadie, ni hombre ni mujer, puede ejercer control.
“El diálogo entre padres e hijas debe ser claro”. Ciertas decisiones y su cuerpo le pertenecen; aunque la responsabilidad del cuidado y la orientación siguen en manos de los adultos.
También apunta la necesidad de formar niñas críticas, capaces de debatir porque de esta manera no serán sumisas ante nadie. “Enséñale a cuestionar el lenguaje, pues es el repositorio de los prejuicios, creencias, y de lo que damos por asumido”.
Como quinto y último paso, transmítele que el errar no es malo ni le resta valor. Al contrario, le permite aprender y rectificar.
“No permitas que haga cosas condicionadas y mucho menos para satisfacer a otros”, apunta Bandín.
Aplaude como es y enséñale a amarse a sí misma.
Wilfredo León
Editor@latinonewspaper.net
Redacción de Periódico Latino

Wilfredo Leon
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