editor@latinonewspaper.net | 25-Jul-2021 06:21:53 pm

¿ENTRAMOS O NO?

Escrito el 12 Mar 2009
Comment: Off
Cercanos a la Semana Santa o habiéndola ya comenzado creo que nos puede ayudar el crear nuestra composición de lugar, y ubicamos con la "vista imaginativa" -como dice San Ignacio- a las puertas de Jerusalén como los discípulos y la multitud, en la entrada del Señor a la ciudad para ir a la cruz, tal como celebramos el Domingo de Ramos, y dejarnos preguntar por el Señor: ¿Venís conmigo?, ¿entrás conmigo en la Pasión?, ¿me acompañás en mi "via crucis"?

Jesús entra en la fase más radical de su misión: su muerte y resurrección. Y como hombre no puede no sentir la resistencia a este camino doloroso. Así lo indica el evangelista: "cuando llegó el tiempo de su partida de este mundo, Jesús tomo la decisión de ir a Jerusalén" (Lc 9, 51-52) y en la versión griega "Endureció el rostro... y se encaminó". Hay decisiones en la vida de todo hombre y también de Cristo -que lo es en perfección-, que hay que darlos así: endureciendo el rostro y "encarando".

Hasta ahora los discípulos venían siguiendo a "un hombre fascinante, capaz de pronunciar palabras encantadoras de bondad, de misericordia, de humildad, de sanación" Ahora el seguimiento, si se

mantienen en la decisión de hacerlo, tomará la forma del "despojo".

No es nada atrayente seguir a un despojado, porque por un lado "no tiene nada que ofrecer", y por otro, porque es imposible hacerlo sin el paso por el propio despojo. A esto se refería el Señor cuando nos prevenía que "no es el discípulo menos que su maestro...", que quien lo siga no tendrá muchas veces guarida o nido para el cobijo, tendrá que desprenderse de muchas ataduras, y tomado el arado no volver la vista atrás (Lc 9,57-61).

Me gusta aquello de que en Semana Santa, en ese camino que va desde la puerta de la ciudad (Domingo de Ramos), hasta el Gólgota (Viernes Santo) y el sepulcro abierto (Domingo de Resurrección) hay un lugar que el Señor se reserva para mí. Hay un momento dentro de la Pasión que es para mí. Y el desafío, si decido entrar en la Semana Santa con todo el corazón, es encontrarlo. Será por las calles de Jerusalén, o sentado a la mesa de la Eucaristía y del lavatorio de los pies, será acurrucadito junto a El en el patio, en soledad, o en el vía crucis, o quizás al pie de la cruz, junto a María...No lo sabemos. Dios lo sabe, y eso basta.

P. Angel Rossi s.j.

Avatar
Acerca del Autor
Newsletter Powered By : XYZScripts.com