INMIGRACIÓN Y SU PARADOJA

La inmigración es una carretera con muchas vías económicas: beneficia al inmigrante, al empresario, al consumidor y al gobierno.

Pero concluir que los bajos costos perjudican a los empresarios es contradictorio. Esto es en alusión a un reportaje publicado en The Wall Street Journal realizado por Miriam Jordan, publicado el día 13 de diciembre bajo el título: How Immigration Upended Dreams Of an Entrepreneur (Cómo la inmigración terminó los sueños de un empresario).

El reportaje se concentra en la historia de William Hairston, de 54 años de edad y dueño de un negocio de estuco. En 1997, su negocio ofrecía servicio de terminaciones en estuco a contratistas en el estado de Carolina del Sur. Ese año, él declaró ventas por 971 mil dólares.

Parte de la ganancia se debió a los bajos costos de la mano de obra de inmigrantes indocumentados. Incluso cuando aumentaba la demanda, la empresa se surtía de los trabajadores mexicanos que mandaban a buscar familiares dentro y fuera de EU.

Como el negocio prosperaba, también el bienestar de Hairston: grandes oficinas, compró condominio, tierras y una casa de 7,600 pies cuadrados con tres pisos.

El problema comenzó, según describe Hairston, cuando su antiguo empleado y subcontratista Fidel Serrano decidió montar su empresa de estuco.

Según Hairston, los bajos precios presentados por Serrano en las licitaciones afectaron su negocio. En 2002, Hairston cierra su oficina en Carolina del Sur, reflejando ventas de sólo 182 mil dólares.

Pero la conclusión incomoda. Se concluye que la relación de bajos costos e inmigración ilegal fueron la combinación letal del negocio de Hairston. Pero... ¿qué pasa con los errores de administración, la vida ostentosa del empresario o fluctuaciones en la industria de la construcción? Y si la empresa no fuera de un inmigrante, ¿también se usaría la inmigración como la razón del fracaso? Hay factores internos y externos que afectan los negocios. Muchas veces culpa del mismo empresario o la misma dinámica de la industria.

Pero estas razones no se comentan o profundizan en el artículo, el cual cierra con una ironía al mostrar a un Hairston que, a pesar de verse afectado por las acciones de Serrano, ayuda al hermano de éste a conseguir la residencia.

"El es mi competencia y le acabo de firmar los papeles para hacerlo legal", dice Hairston. Yo le preguntaría a Miriam Jordan y William Hairston: ¿Acaso los costos laborales bajos ayudaron a lograr también el sueño americano de William Hairston, que muy probablemente él sólo dejó escapar? Tome nota.

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