editor@latinonewspaper.net | 29-Nov-2021 09:08:32 pm

HABLAR Y ESCUCHAR.

Recuerdo, decía una señora mi tiempo de noviazgo, me veía con mi esposo y hablábamos de muchas cosas y cuando él se iba yo esperaba su llamada para seguir hablando.

No nos cansábamos, podíamos hablar horas y horas sin importar el tiempo y no nos preocupábamos de herirnos o de decir cosas que nos dañara. Escuchábamos y hablábamos.

Ahora que es cuando más cerca deberíamos estar, cuando más nos deberíamos comunicar porque hay un hogar por el que hay que responder, hijos a los cuales guiar, estamos mudos.

Al escucharla pensaba en una casa en construcción, que si no le ponemos instalaciones eléctricas o líneas telefónicas, todo se veria muy bien, pero ningún equipo funcionaria.

Así pasa con nuestra vida de pareja, podemos hacer muchas cosas pero si no nos comunicamos efectivamente, la relación se puede enfriar, distorsionar e inclusive acabar.

Nosotras las mujeres tenemos una capacidad increíble para identificar todas las cosas malas que esta haciendo nuestro esposo y muy pocas veces reconocemos lo que hacemos nosotras equivocado.

Las palabras correctas pueden facilitar la comunicación en el matrimonio pero demasiadas palabras pueden matar un matrimonio.

Hablar todo el tiempo de sus problemas enfoca su atención y la de su esposo en lo negativo del matrimonio en lugar de lo positivo.



Las palabras saladas o agrias provocan sed, las palabras que culpan y acusan vuelve a la persona a la defensiva, las palabras excesivas saturan con carga y abatimiento, las palabras que tratan de espiritualizar una situación proyectan condenación.

Si hay conflicto, pero no hay reglas en su relación, uno de ustedes esta tratando de ejercer control y poder, uno de ustedes se siente inseguro, los dos tienen diferencia de valores, compiten uno con el otro, hay sentimientos y necesidades insatisfechas.

Hablar y escuchar suena tan fácil, después de todo son parte de nuestros cinco sentidos, pero al querer dar a conocer lo que queremos o al tratar de entender lo que nos dicen todo se distorciona.

La comunicación no es una guerra donde uno de los esposos trata de vencer o poner barreras, es y debería ser la plataforma en el que dos personas se dijeron una vez te acepto con todos tus defectos porque yo también soy imperfecta, pero te acepto para amarte y respetarte.

Como seres humanos tenemos la capacidad de comunicarnos, y hoy en día en que hay tantos adelantos científicos de comunicación, resulta risible saber que hay personas y parejas que no pueden expresar sus emociones o sus necesidades sin herir u ofender.

De nuestra boca salen palabras de amor y de esa misma boca salen palabras de odio. ¿De que estamos llenando nuestro corazón? porque de ahí es que salen nuestras palabras.

Flor María Puyo

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