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Marta se despide del fútbol con un emotivo mensaje A los 33 años, la máxima goleadora de la historia de los Mundiales con 17 tantos (el alemán Klose tiene 16), dejó un fuerte mensaje para sus jóvenes compañeras en una declaración en televisión, en la que pidió que sigan luchando por el futbol femenino. «Es un momento especial y la gente lo tiene que aprovechar. La gente pide tanto, pide apoyo, pero también tiene que valorizar. La gente está sonriendo acá y creo que eso es lo primordial: llorar al principio para sonreír al final», dijo la ‘camisa 10’ al contestar una pregunta sobre el momento que el fútbol femenino vive con la gran divulgación del Mundial de Francia. «Cuando digo eso es querer más, entrenar más, estar lista para jugar 90 y todos los minutos que sean necesarios. Eso es lo que pido para las niñas. El fútbol femenino depende de ustedes para sobrevivir», agregó la jugadora elegida seis veces por la FIFA como «la mejor del mundo.» En la entrevista, Marta aludió también a la delantera Cristiane (34 años), quien anotó un hat-trick en el debut de Brasil ante Jamaica y la mediocampista Formiga (41 años), que ha completado en Francia su séptimo Mundial, además de convertirse en la segunda persona de mayor edad -entre hombres y mujeres- en disputar un partido mundialista fuera de la posición en portería. «No va a haber siempre una Formiga, no va a haber siempre una Marta, no va a haber siempre una Cristiane», enfatizó.

Hablarles: la manera más básica e importante para estimular el cerebro de los niños

Escrito el 22 Abr 2016
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"Un bebé nace con miles de millones de células cerebrales que representan el potencial de toda su vida".

Esa frase, contenida en un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), resume la importancia que tiene la estimulación cerebral temprana en el futuro de los niños.

Hablarles, leerles, cantarles, jugar con ellos, tratarlos con cariño son todas tareas esenciales que los padres deben llevar a cabo con sus hijos, pues de esto depende su vida adulta.

Durante los primeros cinco años de vida, el cerebro de los seres humanos experimenta su mayor etapa de crecimiento, a una velocidad exponencial, porque está desarrollando su "alambrado".

"Para desarrollarse, estas células (cerebrales) necesitan conectarse entre sí. Cuanto más estimulante sea el ambiente primario, más conexiones positivas se forman en el cerebro y mejor es el progreso del niño o niña en todos los aspectos de su vida, en términos de desarrollo físico, emocional y social, así como su capacidad para expresarse y adquirir conocimientos", dice el reporte de la OMS.

Tan es así, asegura el organismo internacional, que del estímulo que le den a un niño depende su desarrollo de la audición, vista, olfato, destrezas sociales y salud física y mental.

Cada año más de 200 millones de niños y niñas menores de cinco años de edad fallan en alcanzar su máximo desarrollo cognitivo y social, y "muchos problemas que sufren los adultos, como problemas de salud mental, obesidad, cardiopatías, delincuencia, y una deficiente alfabetización y destreza numérica pueden tener su origen en la primera infancia", advierte la organización.

Los padres, como primeros maestros de sus hijos, tienen el deber de estimularlos, y una manera básica de hacerlo desde que nacen es hablándoles.

Desde recién nacidos, los bebés empiezan a distinguir la voz de diferentes personas, también diferencian el habla de otros sonidos y comienzan a recordar cosas.Por eso es esencial hablarles, aunque los padres sepan que no van a obtener una respuesta.

Hablarles, además, estimula su desarrollo socio-emocional, que es la capacidad del ser humano para entender, controlar y manejar sus emociones, así como poder reconocer y entender las emociones de las personas con las cuales interactúa.

Durante sus primeros tres meses de vida también es importante hablarles claro y de frente a los ojos, así como abrazarlos y hablarles cada vez que se alimentan o cambian.

También involucrarlos en la rutina cotidiana: Si se cocina, explicarles qué está haciendo. Si se lava ropa, hablarles de los colores y texturas. Si van en auto, contarles qué es lo que se ve. No importa si el niño no contesta.

A medida que van creciendo, ir incorporándolos a esas actividades. Para estimular a los hijos no hay que ser maestros. Sino hacerlos partes de su vida.

"Cada momento que ellos estén con sus hijos es un momento que pueden enseñarle", dice AnnaMaria Smeraldi, maestra de preescolar en el Concerned Parents of Jamaica Early Learning Center.

La maestra subrayó que aunque los niños muchas vecen no contesten, o hablen de otros temas que no tienen que ver con lo que se está haciendo, los padres no deben sucumbir a la frustración y desistir.

"Está bien que en principio apenas están empezando a formar su vocabulario, a lo mejor las conversaciones no pueden ser tan largas, pero ahí viene la responsabilidad de los adultos", dijo la educadora afiliada a Teach for America, organización que recluta y capacita a nuevos docentes para que se desempeñen como maestros y líderes en comunidades de bajos ingresos.

Smeraldi, quien enseña a niños de 3 y 4 años, asegura que "con todo que son pequeños, tienen tanto que decir, tanto de qué hablarte".
En el caso de los niños más grandes lo importante es hablarles y dejarles que hablen, no importa si lo que contestan tiene que ver con lo que le preguntan.

"Si estamos hablando de las plantas, y una estudiante quiere hablar del mar, ese es un momento perfecto para seguir la conversación, tenemos que seguir con ellos porque es algo que les interesa", dice Smeraldi.

La maestra aconsejó varias estrategias para estimular la conversación:

- Cantarles: Sus estudiantes aman "Follow the Leader", de The Soca Boys. Es una canción que tiene mucha energía. A ellos les gusta seguir los movimientos, así como crear los propios. Cantan las palabras y toman turnos para ser los líderes y poder crear sus propias letras y baile.

- Hablarles: Hacerles que respondan a por lo menos cinco preguntas abiertas todos los días, que no puedan contestar con un simple "Sí", o "No".

- Leerles: El mismo libro tres veces a la semana. "El primer día leerles la historia y te enteras de todo lo que sucedió. En la segunda oportunidad te enfocas en las emociones y qué era lo que estaban sintiendo los personajes en esa historia, y en la tercera ocasión te enfocas en que te cuente qué sucedio en la historia".

Ante todo, no desanimarse si los niños contestan algo que no tenga que ver con la historia.

Wilfredo Leon
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