editor@latinonewspaper.net | 12-Dec-2019 05:25:18 am

IMPERFECTOS

He violado los diez mandamientos de Dios.
He hecho cosas que han desagradado a Dios.
He herido a mucha gente con mis palabras y acciones.
No soy tan buena como pensaba, tengo muchas cosas de que arrepentirme.
Sin embargo, siempre me había considerado una persona buena y correcta.
Tendríamos que ser perfectos y no lo somos, cada día cuando abro los ojos me propongo hacer las cosas bien, pero sino es en la mañana es en la noche digo o hago algo que daña todas las buenas obras del día.
Por mas que uno quiera hacer las cosas bien siempre tendrá algún talón de Aquiles, es decir algún lado débil.
Durante muchos años en mi vocabulario había palabras sofisticadas para referirme a las cosas incorrectas del comportamiento de la gente. Pero en realidad son cosas que atentan contra la persona, su familia, la sociedad y contra Dios.
Podemos dar todas las vueltas que queramos, pero al final las consecuencias se verán reflejadas en nuestra vida.
Todos tenemos heridas que nunca olvidaremos, complejos de los cuales no nos vamos a deshacer, hábitos que arruinan nuestra vida.
Los defectos de carácter vienen de la parte biológica, sociológica y teológica.
Algunos problemas de carácter se heredan, o se obtienen durante la crianza. Hemos aprendido como relacionarnos con otros, aprendimos a responder a nuestras necesidades y como protegernos.
Muchos de nuestros defectos son intentos contraproducentes para suplir las necesidades no satisfechas.
Y si elige hacer algo por mucho tiempo esto se vuelve un hábito.
Las cosas que hacemos o decimos incorrectas no se obtuvieron de la noche a la mañana, tomo años formarlos, por eso decimos “así es como soy”.
Confundimos nuestra identidad con nuestros defectos Porque nos identificamos con ellos.
Cada defecto es una compensación a nuestro dolor, culpa, miedo a fallar o por llamar la atención de los demás.
Por eso enfoquémonos en cambiar un defecto a la vez, cada día tiene su problema. La fuerza de voluntad no es suficiente si fuera así ya usted hubiera cambiado.
Enfóquese en lo que quiere y no en lo que no quiere, enfóquese en hacer lo bueno no en sentirse bien.

Dra. Flor Maria Puyo
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