Iniesta y Torres se despiden del fútbol español

Escrito el 25 May 2018
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Andrés Iniesta no volverá a desplazarse por el largo túnel que une el vestuario del Barça con las escaleras que conducen al césped del Camp Nou.
No volverá, tampoco, a mirar al cielo, vestido con su traje de faena de los últimos 16 años, para escuchando los acordes del himno recibir los aplausos sentidos de una hinchada a la que echará de menos. Y que el domingo acudió en masa al estadio para ofrecerle la mejor de las despedidas.
Un mosaico gigante en el que se leía ‘Infinit Iniesta’ (Infinito Iniesta) presidió su última aparición con un ocho invertido, con el brazalete de capitán, en el Camp Nou. Fueron, los instantes previos al partido, los más emotivos que se recuerdan.
Cuando los jugadores salieron a calentar al césped su nombre fue anunciado por megafonía y atronó la primera de las ovaciones de los aficionados. No sería la última.
Con Messi apartado por una vez del plano, siendo suplente, Iniesta fue el
protagonista indiscutible, aplaudido y obligado a saludar a los aficionados y centro en el último grito de ánimo del once inicial que despedía la temporada. De hecho, la tarde no transcurrió de manera ‘habitual’.
Cuando el speaker del Camp Nou ofreció las alineaciones de ambos equipos, la ovación con que se respondió al nombre de Iniesta fue atronadora. Y el silencio que dio paso al pasillo que la Real Sociedad en honor al campeón ya dio idea de lo que iba a suceder. Apareció al frente del equipo, obligado a saludar a todos los rivales antes de que el grito de ‘Andrés Iniesta’ fuera generalizado en todo un estadio en que las banderas al viento fueron el mejor de los homenajes. Fue decretar el final del partido
Álvarez Izquierdo y desatarse la fiesta.
El ‘Fernando Torres, lo, lo, lo, lo’ que había atronado durante todo el partido sonó con más fuerza mientras sus compañeros, cuerpo técnico y auxiliares se disponían a prepararle un pasillo con el que el 9, que se había ido a los vestuarios, volvería al césped. Tras atravesarlo, pura emoción. Con el Niño sólo en el centro del
campo, un vídeo sobre su vida se proyectaba en las pantallas del estadio, siendo interrumpido por aplausos en repetidas ocasiones.
Más cánticos (“Torres es el Atleti”), más lágrimas a ras de césped así como por toda la grada y un regalo de toda la plantilla: un cuadro con su camiseta
enmarcada entregado por Gabi.
Después de la foto de familia, el 14 tomó la palabra para contestar la pregunta que siempre se había hecho Fernando cuando regresó al club de qué había hecho él para ser recibido por 45.000 aficionados en un Calderón a rebosar.
Tampoco podían faltar Manuel Briñas y Manolo Rangel, los dos primeros que no dudaron de que Torres debía ingresar en el Atlético cuando hizo la prueba de acceso a la cantera. Su regalo, tras unas emotivas palabras, fue la primera ficha de federado que tuvo como rojiblanco.
Wilfredo León
Editor@latinonewspaper.net
Redacción de Periódico Latino

Wilfredo Leon
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