La mayoría de estudiantes hispanos en EEUU nunca tendrá un maestro latino (y esto perjudica su rendimiento)

Los estudios demuestran que "los estudiantes que comparten características raciales o de género con sus profesores suelen reportar mayores niveles de esfuerzo personal, de felicidad en la clase, de sensación de sentirse cuidados, de comunicación estudiante-maestro, de motivación postsecundaria y de compromiso académico".

Escrito el 04 Sep 2017
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Alondra Piña Mota recuerda que por la vergüenza no fue capaz de decirle a sus maestros de secundaria y consejeros universitarios que su familia no quería pedir dinero prestado para que ella fuera a la universidad. Ella pensaba que quizá por eso no iba a poder continuar sus estudios.

Sus padres, al igual que muchas familias de inmigrantes mexicanos, no creían en pedir préstamos, ni siquiera para la educación. Y ella tenía que trabajar para ayudar con los gastos del hogar, y por eso sabía que usar lo que ganaba para ayudar a pagar su matrícula iba a ser difícil.

Nalexandro Cubero Crespo, quien nació en Puerto Rico, asegura que sus profesores nunca le preguntaban en las clases cuando alzaba la mano, porque, según él piensa, "creían que yo no era competente". Se graduó con un promedio de 3.83 y con este recuerdo de la escuela: "Yo estaba siempre levantando la mano, esperando a que me llamaran".

A pesar de que fueron a diferentes escuelas de Nashville, estos dos jóvenes de 18 años tienen algo en común: fuera de la clase de español en la secundaria, ninguno de ellos tuvo casi ningún maestro hispano en la escuela.

Ambos creen que tener profesores hispanos podría haber influido positivamente en su educación. Piña Mota dijo que ella se habría sentido más cómoda pidiendo ayuda para saber cómo pagar la universidad, por ejemplo. Cubero Crespo piensa que los profesores hispanos no habrían asumido automáticamente que él no era inteligente.

Ahora ambos son parte de un grupo de seis estudiantes que comenzará un nuevo programa de cuatro años para estudiantes de la Universidad de Lipscomb que tiene el objetivo de convertirlos en profesores.

Llamado Pionero Scholars o 'pioneros estudiosos' y alojado en la facultad de educación de la universidad, el programa espera preparar a estudiantes inmigrantes o hispanos para carreras de educación y para ayudar a cerrar la brecha –en Nashville y en todo el estado– entre el número de estudiantes hispanos y el número de profesores hispanos. El primer grupo del programa también incluye un inmigrante de Filipinas y otro de Bosnia.

La idea es "que los profesores que comparten un trasfondo cultural y lingüístico con sus alumnos desempeñan un papel único en las escuelas urbanas", explica la directora del programa Laura Delgado. Ella se refiere a décadas de investigación sobre la diversidad de los profesores que muestran que los alumnos se desempeñan mejor cuando están expuestos a profesores que se parecen a ellos y que tienen antecedentes similares.

Gran parte de esa investigación, junto con unos cuantos programas en otros lugares que intentan hacer frente a la falta de diversidad en la enseñanza, se ha centrado en las minorías en general, o en profesores y alumnos negros, pero no específicamente en los hispanos.
"Los estudiantes que comparten características raciales o de género con sus profesores suelen reportar mayores niveles de esfuerzo personal, de felicidad en la clase, de sensación de sentirse cuidados, de comunicación estudiante-maestro, de motivación postsecundaria y de compromiso académico". — Anna Egalite, profesora de educación de la Universidad Estatal de Carolina del Norte

Delgado tiene razón sobre lo beneficioso que es para la enseñanza que alumnos y profesores coincidan culturalmente, y este programa en Nashville ha llegado en el momento justo. Desde el año 2000, Tennessee tiene la segunda población hispana de más rápido crecimiento en el país: pasó de 117,000 a 322,000, un aumento de 176%.

Se han observado aumentos similares en toda la región, pues seis de las 10 poblaciones hispanas de más rápido crecimiento del país se encuentran en los estados del sur. Se prevé que los hispanos representen más de un cuarto de la población de Estados Unidos para el año 2060.

Las escuelas reflejan esa tendencia, pero solo entre los estudiantes. La proporción de estudiantes hispanos en EEUU desde 'kindergarten' hasta el 12º grado aumentó del 19% al 25% entre 2003 y 2013, mientras que la población negra no hispana disminuyó del 17% al 16% por ciento y la población blanca no hispana disminuyó del 59% al 50%.

Pero los profesores no se han mantenido a la par. En Nashville, los estudiantes hispanos casi nunca ven caras como las suyas al frente de un salón de clases. Los hispanos representan el 21.5% de los alumnos de Nashville, pero menos del 2% de los profesores, según un informe reciente.

Para comparar, los blancos no hispanos conforman sólo el 31.8% de los estudiantes, pero el 73.9% de los profesores. Dicho de otro modo, son 223 alumnos hispanos por cada profesor hispano y 6.4 alumnos blancos no hispanos por cada profesor blanco no hispano.

Existe una brecha similar, aunque menos acentuada, en las escuelas de todo el país. Aunque la fuerza docente se ha vuelto más diversa desde los años 80, la cifra relativa de profesores de minorías sigue siendo extremadamente baja. Richard Ingersoll, profesor de educación y sociología de la Universidad de Pennsylvania, detalló las cifras en ' El Estado de la Diversidad de los Profesores en la Educación Estadounidense', un informe reciente publicado por el Albert Shanker Institute, una organización sin fines de lucro dotada por la Federación Estadounidense de Profesores, un sindicato.

Según Ingersoll, aproximadamente el 44% de los estudiantes y el 17% de los profesores en las escuelas públicas estadounidenses son minorías (lo cual representa un aumento desde el 27% y 12% respectivamente en 1987-88).

Poco más del 21% de los estudiantes son hispanos, en comparación con el 7.8% de los profesores en 2011-12, un aumento en comparación con el 3% en 1987-88, según el Centro Nacional de Estadísticas de Educación.

Reacciones en medio de la tensión racial


Delgado cuenta que el objetivo de aumentar el número de profesores hispanos, y de profesores de minorías en general, puede provocar una reacción en contra.

"La gente asume que estamos diciendo que los profesores blancos no son buenos", dice ella, señalando que un reciente artículo del periódico local que mencionó su programa recibió comentarios de los lectores como "¿¿¡¿Demasiados profesores blancos?!??".

"Pero ése no es el punto", incide José Luis Vilson, profesor de Matemáticas y autor de 'This Is Not a Test: A New Narrative on Race, Class, and Education' (Esto no es una prueba: Una nueva narrativa sobre la raza, la clase y la educación). Según Vilson, con una mayor diversidad de profesores "todos se benefician, incluyendo los profesores blancos, que pueden aprender de los profesores de color sobre cómo relacionarse con sus alumnos [de minorías]".

El efecto de un maestro hispano


Las investigaciones han apoyado en gran parte la teoría de que una fuerza docente más diversa es buena para los estudiantes. En un estudio de 2004 de alumnos del tercer grado de Tennessee, Thomas S. Dee, un profesor de Economía de la Universidad de Swarthmore vio ligeras mejoras en las puntuaciones de exámenes de lectura y matemáticas cuando a los estudiantes negros y blancos no hispanos se les asignaron profesores de la misma raza.

Y Anna Egalite, una profesora de Educación de la Universidad Estatal de Carolina del Norte, encontró efectos similares en estudiantes negros de escuelas primarias en Florida quienes recibieron clases de profesores negros.

Egalite y un colega se encuentran actualmente trabajando en un estudio que analiza cómo tener maestros de experiencias similares a las de sus estudiantes afecta otros aspectos de la experiencia educativa de los estudiantes, incluyendo "las percepciones académicas y actitudes sobre ... los profesores y las aulas".

Sus conclusiones preliminares son que "los estudiantes que comparten características raciales o de género con sus profesores suelen reportar mayores niveles de esfuerzo personal, de felicidad en la clase, de sensación de sentirse cuidados, de comunicación estudiante-maestro, de motivación postsecundaria y de compromiso académico".

Estos resultados, detalla, pueden ser la consecuencia de profesores "demográficamente similares" que asumen el papel de mentores, y tienen mayores expectativas para sus estudiantes y emplean "enfoques instructivos selectivos" que resultan del conocimiento cultural compartido.

Vilson ha escrito sobre un ejemplo de esto: al impartir una clase sobre porcentajes a los estudiantes latinos, se puso a pensar sobre cómo ‘centavo’, la palabra para ‘ cent’ en español, comparte la misma raíz lingüística en inglés, y cómo ambas se refieren a porciones de 100. Sus rostros se iluminaron al comprender.

Aún así, observó Ingersoll, gran parte de las conclusiones de la investigación hasta la fecha han venido de los estudios que analizan a las minorías como un grupo, o estudiantes y profesores negros, y no a los hispanos. "Hacemos suposiciones sobre estudiantes y profesores latinos para las cuales no tenemos una base empírica ", explica.

"Cuando usted mira la historia de esta nación, la desigualdad ha afectado a los estudiantes afroestadounidense durante mucho más tiempo", dice Delgado. "Especialmente en las ciudades del sur, donde no había muchos latinos, la conversación se ha enfocado más en las personas blancas y negras, al igual que investigaciones y programas. Ahora la situación ha cambiado muy rápidamente, no sólo en Tennessee, sino en Alabama, Georgia, Kentucky, …
"Me gustaría que hubiera más investigaciones sobre los hispanos", recalca. "Podría demostrar lo que ya sabemos que es anecdóticamente cierto".

Una de las razones por las que persiste la brecha entre el número de profesores y el número de estudiantes de minorías es porque los profesores de minorías abandonan la profesión en proporciones más altas que los profesores blancos.

"No creo que se cierre la brecha hasta que abordemos la cuestión de la retención", comenta Ingersoll. "Es como echar agua en un cubo con agujeros".

Delgado espera que el programa Pionero Scholars alente a los graduados a mantenerse en la enseñanza, dándoles una serie de apoyos e incentivos, incluidos los financieros. El programa incluye una beca anual de 10,000 dólares. (La matrícula para Lipscomb este otoño es de 27,472 dólares al año). Los estudiantes son escogidos de las escuelas locales, y Lipscomb ha suscrito un acuerdo con esas mismas escuelas que incluye un compromiso de contratar a graduados del programa.

Delgado también planea reunirse semanalmente con sus alumnos durante el año escolar para hablar con ellos sobre su transición a la universidad, lo que están aprendiendo y todo lo que significa para ellos. La idea es ayudar a los estudiantes universitarios de primera generación a sentirse menos aislados y apoyarlos cuando enfrentan desafíos.

"Lo primero que los estudiantes me dijeron cuando visitaron el campus fue: ‘Hay mucha gente blanca aquí’”, dice riéndose. La mayoría de sus compañeros en la escuela secundaria eran negros, hispanos o inmigrantes de muchos países. Después de reclutar a los estudiantes para el primer grupo del programa, y ayudarlos en el proceso de solicitud y de ayuda financiera, Delgado ha desarrollado una estrecha relación con los estudiantes, en parte por su propia historia como hija de un inmigrante cubano. Esta unión se refuerza por detalles que parecen pequeños, como ser la primera figura de autoridad que pronuncia sus nombres correctamente.

El programa no obliga a los estudiantes a permanecer en la carrera de educación, pero cambiar de carrera significa perder la beca. Si finalizan el programa de cuatro años, Delgado planea asignarles mentores del campo de la educación para guiarlos a través de sus dos primeros años de enseñanza.

"Eso sería fundamental para nuestro éxito a largo plazo", detalla. "El objetivo sería ayudarlos a llegar, al menos, a su tercer año de enseñanza".

Alondra Piña Mota dijo que algunos de sus excompañeros se sorprenden cuando ella les dice que quiere ser profesora. Ella se graduó con un promedio general de 3.63. Ellos le dicen, "Podrías ser doctora con ese promedio". Y ella les responde: "Los profesores le enseñan a los futuros médicos".

Su madre, quien trabaja en la cocina de una franquicia de Chuck E. Cheese, le dijo, "Consíguete un trabajo que te dé ganas de levantarte en la mañana. No como yo".

Nalexandro Cubero Crespo tiene muchas ganas de pararse delante de un aula algún día. "El propósito de la educación no es solamente aprender acerca de un tema nuevo, sino descifrar quién eres y qué deseas hacer en la vida.

"Como hispanos, tenemos otras cosas que ofrecerles a los estudiantes", añade. "Por nuestras experiencias, nuestras luchas. Los estudiantes hispanos pueden identificarse conmigo, y los no hispanos pueden ampliar sus conocimientos del mundo".
Univision

Wilfredo Leon
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