editor@latinonewspaper.net | 27-Nov-2021 12:48:12 pm

LAS CAROLINAS NO OLVIDAN REDADA

Hispanos enfrentan desempleo y pobreza

GREENVILLE, Carolina del Sur - A un año de la redada de inmigración más grande de las Carolinas en la planta avícola Columbia Farms, los hispanos de esta localidad siguen enfrentando necesidades, desempleo, confusión y miedo.

"Ha sido el año más difícil para los hispanos de Greenville. Siguen asustados, no hay trabajo, apenas sobreviven, y las autoridades son más estrictas con ellos", dijo a Efe Jesús Gallegos, pastor del Ministerio Hispano de la Iglesia Presbiteriana John Calvin.

El 7 de octubre de 2008, decenas de agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) allanaron la pollera en Greenville, subsidiaria de la empresa House of Raeford, por la supuesta presencia de trabajadores sin documentos migratorios.

Los uniformados rodearon las cercanías de la planta e inclusive un helicóptero sobrevoló el lugar donde se bloquearon todas las salidas para evitar que los inmigrantes escaparan.

Unos 330 trabajadores, de México y Guatemala, fueron detenidos por ser indocumentados, de los cuales 87 -74 mujeres y 13 hombres- salieron horas después libres por "razones humanitarias", pero con monitores electrónicos en los tobillos.

ICE trasladó a los hombres y mujeres a los centros de detención respectivos en el vecino estado de Georgia para comenzar el proceso de deportación.

No estábamos listos para enfrentar la crisis humanitaria que se generó en la comunidad y que todavía pasamos. Al principio cubrimos las necesidades básicas de las familias, asistencia legal, pero el dinero se acabó, y ahora hay poca ayuda", señaló a Efe Adela Mendoza, coordinadora de la Alianza para la Colaboración con la Comunidad Hispana.

Según Amy Shelly, abogada de inmigración, que coordinó el grupo de voluntarios legales, los detenidos y sus familiares pensaron que sería un "proceso corto", pero en algunos casos ha sido largo y complicado.

"Muchos se fueron con salida voluntaria, algunos han desaparecido y otros siguen luchando, pero como no pueden trabajar, se les hace difícil cubrir los gastos de comida, ropa, y vivienda", enfatizó Shelly.

El grupo de voluntarios de la entidad que coordina Mendoza continúa organizando el reparto de comida y jornadas informativas a los ex -trabajadores de la pollera que todavía permanecen en Greenville.

"No sabemos exactamente cuántas de las 80 familias que inicialmente asistimos quedan. En parte lo más difícil ha sido localizarlos", acotó Mendoza.

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