¿QUIENES SOMOS?

Con los ojos rojos y tufo a cerveza un hombre me decía como celebraba la semana santa.
Otros trabajando, paseando, muchos en casa por las vacaciones escolares de los niños, pero en si muchos desubicados de la importancia de esta semana.
Personalmente, nunca me he perdido las famosas películas de Jesucristo en esta época.
Las veía, conocía la historia, pero en mi no había ningún cambio, continuaba haciendo lo mismo de todos los días.
Y no había cambio porque mantenía una relación distante con Dios.
Lo veía precioso, divino, pero inalcanzable. Pensaba que tenia que hacer algo adicional para tenerlo contento y me di cuenta que por mas que desee ser la mejor persona del mundo, siempre tendré algo que no esta bien, tendría que ser perfecta como Dios y eso es imposible.
A veces cuando abro mis ojos pienso: hoy voy a ser la mejor persona del mundo pero en algún momento del día fallo.
Por eso cuando escucho comentarios sobre lo bondadoso o especial que es una persona siempre pienso: no lo conocen realmente, no saben como va actuar ante una presión o ante un momento de dolor o ante alguna circunstancia adversa.
Pensamos que como no matamos o robamos y no hacemos daño a nadie somos muy buenos.
Pero algo tenemos: somos chismosos, envidiosos, mal hablados, mal geniados, tenemos alguna adicción al alcohol, drogas, compras, juego o pornografía, somos malos padres o madres y esto solo por nombrar algunas cosas.
A lo que quiero llegar es que nadie absolutamente nadie, así lo veamos muy sonriente, optimista, tranquilo es lo suficientemente bueno como para estar al lado de Dios que es perfecto.
Por eso el envió a su propio hijo Jesucristo, para hacer el sacrificio perfecto, que ni yo ni usted con lo buena persona que somos, hubiéramos podido hacer.
El venció la muerte, ¿que vamos a hacer nosotros? ¿Continuaremos igual, sin ningún cambio? con el pretexto de que nadie nos va a cambiar
Dios, nos dio el libre albedrio, nosotros tenemos la oportunidad de escoger: seguimos llevando vidas que a nadie edifica, o decidimos dar el paso para poder decir: valió la pena el sacrificio de alguien que no tenia que hacerlo ni lo merecía y sin embargo lo hizo por amor.
Usted esta dispuesto a hacer muchas cosas por amor porque no hacer esos cambios que necesita hacer, por los cuales Jesucristo, murió y que aun lo mantienen atado a situaciones incontrolables que lo hieren.
Su próxima Semana Santa va a estar igual a esta o va a poder decir:” El murió por mi y yo por agradecimiento cambie”.

Dra. Flor Maria Puyo
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