editor@latinonewspaper.net | 24-Nov-2020 09:06:52 pm

SANTO PADRE LLENÓ DE FE A BRASIL

APOTEOSICA BIENVENIDA RECIBE PAPA FRANCISCO


Greenville, SC.- En su primer viaje a América Latina, el Papa Francisco, voló el lunes 22 de julio a Brasil, para presidir en Río de Janeiro la Jornada Mundial de la Juventud. En medio de fuertes medidas de seguridad, una inmensa muchedumbre, lo recibía a su arribo.
La seguridad se llevó tremendo susto cuando un mar de gente cerró el camino de los autos, desde donde el pontífice, abrió la ventanilla para darle la mano a alguno de ellos, lo que alentó más la cercanía y el cierre del paso.
El Santo Padre tuvo así, una de las recepciones más entusiastas, más desordenadas y desorganizadas de las giras papales, pero el Papa no se inmutó.
Y aunque las autoridades brasileras, detonaron una bomba de fabricación casera, en un sagrario que sería visitado por el Papa, el Santo Pontífice, y hubo marchas de protesta por el presupuesto que elevado que se gastaría por la visita del Papa, la inmensa comunidad brasilera, lo recibió con los brazos abiertos.
En Rio, el Papa visitó barrios muy pobres e incluso entró en una casa, que habría sido seleccionada de entre siete.
El hablaría a los habitantes de la favela, desde una cancha de fútbol, ubicada al lado de un rio de aguas negras, escenarios que no son desconocidos para el Papa.
Mas de 500.000 jóvenes de todo el mundo asistieron a la playa de Copacabana de Río de Janeiro a la misa de apertura de la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (JMJ 2013) , en la que fueron recordadas las palabras de Juan Pablo II: «América se tu misma, fiel a Cristo» y resiste «ante quienes quieren ahogar tu vocación de esperanza».
Francisco partió el miércoles desde Rio de Janeiro hacia el mayor santuario católico de Brasil, en el estado de Sao Paulo, donde oficia su primera misa multitudinaria en Latinoamérica.
Veintiseis años después de la JMJ de Buenos Aires, de 1978, el encuentro mundial de los jóvenes católicos regresó a América Latina, en esta ocasión a la ciudad carioca, donde cientos de miles de muchachos, en su inmensa mayoría latinoamericanos, esperan ya el momento de dar la bienvenida oficial al papa Francisco.
El cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, de cuyo dicasterio dependen las JMJ, y el arzobispo de Río de Janeiro, Orami Joao Tempesta, abrieron la cita mundial con una misa multitudinaria en la playa de Copacabana, en una tarde desapacible, lluviosa y con viento, que no desalentó a los ciento de miles de jóvenes que han convertido la ciudad en el centro mundial de la Iglesia.
La ceremonia, a la que asistieron entre 500.000 y 600.000 jóvenes, según el portavoz vaticano, Federico Lombardi, comenzó con la entrada de la Cruz de los Jóvenes portada a hombros, así como un icono de la Madre de Dios, también llevado a hombros, en procesión.
La conocida como «Cruz de los Jóvenes» es de madera, casi cuatro metros de alta, cuyos brazos miden 1,75 metros y pesa 31 kilos. Fue entregada por Juan Pablo II a los jóvenes en 1984, cuando creó estas jornadas y desde entonces ha sido llevada por todos los rincones del mundo y presidido todas las JMJ.
En Greenville, jóvenes pertenecientes a la iglesia Santa María Magdalena, así como millones de otras iglesias católicas en el mundo, realizaron diferentes actividades para lograr viajar a Brasil y participar de la JMJ, compartiendo con el Santo Padre.

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