¿Qué tan reparables son las llantas?

Si tienen cortes o los llamados ‘huevos’ en los costados son imposibles de reparar. Comprar llantas usadas en ocasiones no es una buena opción.

Escrito el 09 Mar 2018
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Las llantas son el único contacto del vehículo con el piso. Estas son las encargadas de brindar direccionalidad, confort, estabilidad, soportan el peso y son fundamentales en la frenada en cualquier tipo de terreno. Sin embargo, muchas veces no se les presta el cuidado correspondiente.
Cuando una llanta es afectada por golpes producto de un hueco, su estructura puede sufrir cortes o se forman los comúnmente llamados huevos o protuberancias en la parte lateral, los cuales son imposibles de reparar.
Según Andrés Cortés, director comercial de Goodyear Colombia “una llanta que ha tenido una afectación por golpe no es recomendable repararla ni siquiera mediante la vulcanización, debido a que la estructura interna ya está afectada y sus componentes degradados, lo cual no garantiza la misma seguridad”.
La compra de llantas usadas, el reencauche y el regrabado de surcos, nunca es una buena opción debido a que el ciclo de vida de la llanta ya finalizó. Lo barato sale caro y con la seguridad no se juega.
A pesar de que la resolución 1457 de 2010 del Ministerio de Ambiente establece la forma correcta de recolección, disposición y reciclaje de las llantas usadas, la venta clandestina de estas, es un factor que causa accidentes de tránsito y además daños ambientales.
Según Juan David Gutiérrez, de Neumarket, “algunos sitios ofrecen regrabar los surcos de las llantas para así aparentar que tiene poco uso, pero este proceso implica que la llanta cada vez esté más delgada y se presente un alto riesgo de estallarse”.
Otra alternativa peligrosa que ofrecen ciertos sitios, es el reencauche que consiste en cambiar la banda de rodamiento, sin embargo este proceso no es recomendable de realizar en llantas radiales para vehículos livianos debido a su estructura interna.
Las verdaderas soluciones, ante un pinchazo normal es común que en los monta llantas ofrezcan parche o taco al 'des pinchar' la llanta.
La recomendación de Camilo Millán, ingeniero de Michellin “es utilizar el taco-sombrilla, que consiste en un solo dispositivo en forma de sombrilla que simultáneamente repara y tapa el hueco con el vástago, mientras que la sombrilla actúa como un parche interno que impide la fuga del aire”.
Lo que pasa si se usan llantas lisas. Si se conduce bajo lluvia, la mezcla del agua con los residuos que hay en el
camino como aceite, gasolina o ACPM, tierra, entre otros, hacen que la conducción sea más riesgosa y se pueda presentar un ‘hidroplaneo’ cuando se tienen las llantas lisas.
Este fenómeno hace que el auto pierda hasta un 50 por ciento de adherencia, incluso con llantas en buen estado, cuando se transita a alta velocidad o con una presión de aire en las llantas muy elevada.
Gracias al perfil de las llantas, que van expulsando el agua hacia los lados para que no pierden el contacto con el asfalto, un vehículo transita de manera segura en lluvia, sin embargo, cuando la cantidad de agua excede la profundidad de los surcos de la llanta y no se disminuye la velocidad, el efecto de hidroplaneo es inevitable. Según Camilo Millán ingeniero de Michelin, “la profundidad mínima de los surcos en una llanta debe ser de 1,6 mm para que la evacuación de agua sea eficiente. Para evitar este efecto es importante que las llantas tengan una adecuada presión de inflado y los surcos y dibujos una correcta profundidad.
Si es víctima de este fenómeno disminuya inmediatamente la velocidad levantando el pie del acelerador, y por ningún motivo frene o efectúe maniobrar bruscas de lo contrario aumenta el riesgo de un derrape en la vía.
Redacción Periódico Latino

Wilfredo Leon
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