TRABAJADORES

Cuando doy alguna charla a hombres, les pregunto ¿que me pueden decir de ustedes? en su mayoría me dicen: somos trabajadores. ¿Y que dice la gente de ustedes? que somos buenos trabajadores. ¿Cuales son sus prioridades? trabajar.
En esto se concentran los hombres, en trabajar y trabajar, el concepto que tienen de si mismos esta relaciona con el trabajo. Es la forma como el hombre se siente respetado por los demás.
Y cuando les digo, ¿quieren saber como tratar a sus esposas? Inmediatamente, la charla se vuelve interesante para ellos, es algo con lo que no han podido lidiar, pueden ser muy valientes fuera de casa, pero de puertas para dentro, muchos de ellos, no logran el respeto y la admiración de sus mujeres.
Para las mujeres el aprecio personal será su propio esposo y la confianza y buen trato que él le de.
La mujer se siente realizada cuando se siente amada por su esposo.
La mujer necesita una relación que tenga un significado profundo, anhela ser alguien especial en el corazón de su esposo.
He tenido que ver mujeres frustradas con esposos que trabajan todos los días y luego en sus ratos libres se van a jugar fútbol, beber o a otras actividades que les ayuda a salir del stress y la fatiga, esto esta bien, pero si esa distracción excluye a los que necesitan de ustedes (esposa-hijos) entonces el asunto ha ido demasiado lejos
y necesita solucionarlo inmediatamente.
En estos días leía algo con lo cual estoy de acuerdo, decía: los problemas que se están presentando relacionados con la familia tienen que ver con los “hombres desertores”.
El verbo desertar significa huir, echar a un lado los deberes que nos corresponden. Y el hombre esta ignorando la responsabilidad que Dios le encomendó sobre el cuidado de la familia, la disciplina de los hijos, el liderazgo espiritual en lo que tiene que ver con el amor, la protección y la atención a su esposa e hijos.
El éxito de una relación no esta basado en la perfección de cada uno, sino en la preocupación de los sentimientos y necesidades del otro.
Trabajar y trabajar, el hombre ha permitido que lo releguen en su familia y se convierta en un inquilino, es decir, alguien que paga un espacio en una casa para convivir con otros, pero no se preocupa de los problemas de los dueños de casa.
Usted que prefiere, que sigan diciendo de usted: ¡Tan buen trabajador! o que digan ¡Tan buen padre! ¡es el esposo que esa mujer necesita!
Efesios 5:28-30 “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer a si mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás su propia carne, sino que la sustenta y la cuida…...

Dra. Flor Maria Puyo
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