VÍCTIMAS DE ACOSO SEXUAL NO DENUNCIAN MALTRATOS

por vergüenza o por miedo a perder trabajo

Greenville, SC.– “Pensamos que teníamos mucha suerte por haber encontrado trabajo en esta compañía, hasta que empezaron los acosos” cuenta María, natural de Colombia, quien junto a su esposo laboraron por años para una compañía de limpieza, que daba servicio a una empresa importante en Greenville.
Nadie imaginaba que muchas empleadas que limpiaban las oficinas, eran víctimas de acoso y abuso sexual.
“Cuando estaba lavando los baños, el manager me acorralaba, me hablaba con palabras soeces, cochinas y a pesar que trataba de defenderme, me tocaba y hasta me golpeaba” cuenta entre lágrimas.
Su esposo, quien laboraba en el mismo lugar, nunca imaginó lo que sucedía. “Esta situación se repetía con mis compañeras, yo lloraba y hasta me enfermé, pero a este individuo no le importaba y me amenazaba con despedirnos si hablaba”.
María pensaba que si le contaba a su esposo, él sería capaz de hacerle cualquier cosa en un ataque de rabia y tenía miedo.
“Cuando les decía a mis compañeras que reportaría el abuso, me pedían que calle porque ellas no tenían papeles y estaban seguras que las botarían”.
Los abusos eran grandes. Con la recesión les quitaron salario y los hacían trabajar más horas y el hombre seguía con sus malas costumbres.
Yo ya había ido a hablar en las oficinas de la compañía de limpieza pero no hubo resultados. Un día una empleada de las oficinas me vio llorando y no pudo callar más y le conté. Entonces hablamos con Relaciones Humanas de la empresa.
El resultado fue que hubo una reunión pero las chicas callaron por no perder el trabajo, entonces, a mi esposo y a mi nos despidieron, dijo.
Luego fueron a la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo, incluso con pruebas, pero han pasado meses y no hay resultados.
El acoso sexual es un delito que está penalizado, aunque en la realidad muy pocas víctimas denuncian porque resulta difícil comprobar las vejaciones.
Muchas veces quien lo sufre elige callar para no perder su puesto y por el qué dirán, piensa si tomarán en serio sus palabras, si será motivo de burla.
Pero esto no tiene porqué ser así, hay que denunciar el acoso ya que nadie tiene el derecho de amedrentar la vida y el equilibrio mental del otro.
La víctima no debe auto-culparse y debe comunicar lo que pasa a los directivos de la empresa o a la Inspección del Trabajo y buscar testigos que avalen su testimonio para descubrir y castigar al agresor.
Por Rossy Bedoya Reportera

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